Martes 22 de Septiembre 20:00h Colegio Oficial de Arquitectos de Córdoba
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La arquitectura nueva que dialoga en términos artísticos con el casco histórico -sin minimizarle-, se suma a él, ampliando así el patrimonio del futuro. Cada edificio de nuestro casco histórico, en su día fue arquitectura contemporánea.
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juanfmurillo
Estoy de acuerdo con Miguel y con Mark en que la “arquitectura nueva” (siempre que sea buena) puede dialogar con la herencia arquitectónica de nuestro Conjunto Histórico. Ahora bien, lo mismo que difícilmente podrá dialogar un cuadro de Piero Della Francesca con otro de Munch, tampoco lo hara un edificio de Frank Ghery con la Mezquita-Catedral. Sin embargo, no creo que el problema esté en la dicotomía entre pasado y contemporaneidad, sino en el factor contexto y en la diversidad de esos lenguajes, idiomas y dialectos a los que se refiere Mark y que caracterizan a la arquitectura contemporánea, más globalizada y diversa de lo que fue antes ninguna arquitectura de ninguna civilización. Estoy, por tanto, de acuerdo en las posibilidades de convivencia entre la “arquitectura contemporánea” y el patrimonio arquitectónico heredado y condensado en un Conjunto Histórico. Pero no cualquier arquitectura contemporánea que, por la simple razón de situarse al amparo protector del prestigio desplegado por, ejemplo, la Mezquita-Catedral, quiera situarse lo más cerca posible de ella. La nueva arquitectura que quiere, y puede, dialogar con los más señeros elementos patrimoniales deberá hablar el mismo idioma, al igual que si ponemos juntos un cuadro de Velásquez y otro de Bacon. De lo contrario, qué pensaríamos si situáramos uno junto al otro el Partenón, el templo de Amón en Karnak, un pabellón de la Ciudad Prohibida de Pekín o uno de los templos de Tikal: un parque temático… Y para el resto de lenguas, idiomas y dialectos de la arquitectura contemporánea, seguro que encontramos ubicaciones idóneas que nos permitan revitalizar esos barrios de los sesenta y setenta, tan interesantes, a los que se refería otro compañero.
Desde luego que es así, y está muy bien recordar los cambios radicales que supusieron algunos edificios en la antigüedad y que ahora mismo son iconos de esas ciudades, piezas intocables de su patrimonio histórico. Claro está también, que esos cambios eran mucho más lentos y no suponían la ruptura tan radical que hoy en día supone la Arquitectura Contemporánea que nos ha tocado hacer.
Hay que hablar entonces de que ese tipo de Arquitectura no es una opción más, sino nuestro lenguaje actual, con todos sus idiomas, y todos esos idiomas con sus dialectos, y todos esos dialectos con sus acentos particulares.
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